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México, Miércoles 23 de Julio de 2014
 
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Los Piratas, Campeche, Campeche

Piratas, un leyendas registradas en las paginas de la historia.

Etiquetas: Ciudades Coloniales, Historia

Campeche era un activo puerto clave para la comunicación y el comercio de toda la provincia; el lugar de convergencia de las mercaderías del interior y del exterior; así como de las noticias del acontecer americano y europeo. La península tenía tres llaves muy importantes: la Llave contra el contrabando inglés o Bacalar, la Llave del comercio de la madera preciosa o Campeche y la Llave de la Capitanía General de Yucatán o Laguna de Términos.
El Mar Caribe se convirtió en la entrada hacia la rica y disputada tierra firme y el espacio marítimo que comprenden; por el norte, desde la Florida, y por el sur, hasta las costas de Venezuela, en el escenario de las luchas entre España y sus enemigos por poseerla.
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La tradición llama a Campeche la Ciudad Misteriosa porque debajo de ella existen cuevas y galerías subterráneas que se cree fueron hechas por sus primeros pobladores como refugio y como salidas ocultas para escapar de los piratas que tan frecuentemente la saquearon en los siglos XVI y XVII.

Dice su historia, que en el año de 1685, vencida su guarnición y refugiados sus vecinos en la Parroquia (hoy Catedral) sitiados por el feroz pirata Lorencillo, holandés de origen, se escaparon los campechanos por una galería subterránea que desde abajo del Altar mayor de ese templo conducía al Cerro llamado hasta hoy La Eminencia. Se ha comprobado la existencia de cuevas, apuntaladas sus bóvedas por pilares, cuando por alguna causa, en una que otra calle de la ciudad se han verificado derrumbes súbitos del suelo, no quedando duda de que hay algo debajo de la ciudad ignorado e inexplorado hasta hoy.

La ciudad de Campeche fué fortificada en el siglo pasado para libertarla de los atrevidos ataques de los filibusteros. Estos trabajos de fortificación son bastantes considerables, pues, sin contar con los ocho bastiones, las murallas de dos metros y cuarto de espesor y de ocho de altura, tienen dos mil quinientos treinta y seis metros de circunferencia, y fueron costeadas con las rentas de la villa, sin que el gobierno español quisiese contribuir de otro modo para su construcción, que por medio de cédulas reales que autorizaban a los habitantes a hacer esos gastos de su propio peculio. Los registros de la municipalidad dicen que las fortificaciones fueron principiadas en 1692, y una inscripción, colocada sobre una de las puertas, indica que fueron concluidas en 1759, habiendo por consiguiente un intervalo de 77 años.

En este año un pirata inglés llamado William Parker o Parkins, habiendo desembarcado de tres carabelas que mandaba de 45 a 50 hombres, sorprendió a Campeche durante la noche y la saqueó. Este mismo Parker se presentó de nuevo en 1598, 1599 y 1600, pero fué rechazado. En 1632 un capitán pirata de Cuba, conocido con el nombre de Diego el mulato, atacó a Campeche con seis carabelas. Como en la población se sabía su llegada y todos los habitantes habían tomado las armas, no osó desembarcar, pero esto no impidió el que arruinase a Lerma, Champotón y Sisal, antes de alejarse de las costas de la Península.

El 11 de agosto de 1633, diez navíos mandados por un capitán de aventureros llamados Pié de Palo(Su verdadero nombre fué el de Cornelio Jol, de origen holandés que murió al poco tiempo de su asalto a Campeche al naufragar sus barcos frente a las playas de Cuba), que tenía por segundo a ese mismo Diego el Mulato, anclaron frente a Campeche.

Al otro día, el 12, pié de palo, habiendo desembarcado 500 hombres entre franceses, ingleses, holandeses y portugueses, ordenó un falso ataque contra la Villa con trecientos de sus hombres, mientras que él, con los otros docientos, la rodea y se apodera de ella. La mayor parte de los habitantes que defendían las palizas fueron muertos. Un pequeño número se salvó en el convento de San Francisco. La villa fué enseguida saqueada sin compasión y Pié de Palo se llevó hasta el tinte que encontró sobre la playa, con el que reemplazó el lastre de sus barcos que arrojó al mar.

En la época de 1659, los habitantes de Campeche, robados ya tres veces y diariamente expuestos a las constantes sorpresas de los bucaneros y filibusteros en una población abierta, se dirigieron al Virrey de México para tener una guarnición de 200 hombres, y al Rey Felipe II para que el gobierno español, hiciese rodear a la población de una muralla fortificada. La guarnición de 200 hombres se concedió enseguida; y no fué sino hasta 1674 cuando fué autorizado para aumentar el fuerte de San Carlos, que no era sino una especie de torrecilla construida al S.O. de Campeche por el Adelantado Montejo, en la época de la Fué comenzada en en 1669 por el Capitán General D. Rodríguez Flores de Aldana y terminada en 19 meses.

El más terrible y fatal de todos los ataques dirigidos contra Campeche por los filibusteros , fué el de 1685. Los franceses eran mandados por un tal Granmont y los ingleses por Lorencillo, canario, que del servicio de España había pasado al de Francia, y enseguida al de Inglaterra. La villa fué sorprendida y saqueada por ellos; y durante dos meses se mantuvieron en ella contra toda la fuerza de que el Capitán general D. Juan Bruno Tello de Guzmán, pudo disponer. El fuerte de San Carlos, despés de haberse agotado sus municiones, se vió obligado a rendirse. Todos los alrededores de la villa, en un radio de cuatro leguas, fueron robados, las haciendas y pueblos quemados.

Henry Morgan: Nativo del país de Gales, Inglaterra, hijo de un rico agricultor, de familia prominente, como todos los Morgan de la región. Siendo muy joven, abandonó su país y se fué a las costas de Inglaterra a buscar ocupación más apropiada para su genio. Embarcó hacia Barbados enganchado por la compañia de las Indias Occidentales y vendido a un colono, soportó su época de esclavitud. Al recobrar su libertad salió para Jamaica en busca de fortuna. Allí encontró dos barcos corsarios prestos a darse a la vela y Morgan obtuvo empleo en uno de ellos con la intención de seguir las actividades de esta clase de gentes. En corto tiempo aprendió sus costumbres y puso en el empeño de las comisiones que recibió tal cuidado y capacidad, que después de tres o cuatro viajes con algunas ganancias y buen éxito, convino con algunos de sus camaradas, que en los mismos viajes habían logrado ahorrar pequeñas cantidades, reunir capitales y hacerse de un buque propio. Morgan fué elegido Capitán. Murió en 1688 sin ningún amigo junto a él.

El 27 de enero de 1661 se presentó en el puerto de Campeche una flotilla de filibusteros y, aunque no desembarcó, puso a saco dos fragatas del comercio, bien cargadas, que acababan de arribar y luego se retiró tranquilamente, sin ser perseguida, pues ese día no hubo en la bahía barco armado capaz de darle caza.

El jefe de esta expedición pirática fué un hombre que llenó, él sólo, toda una época de piratería y la acción de la bahia de Campeche fué su aventura de prueba. Se llamó Henry Morgan. Su vida y aventuras pertencen a la historia de Centro América de la cual fué azote espantoso. Una crónica de sus acciones termina así: "Sir Henry Morgan fué el segundo de los grandes Maestros Ladrones y gran pirata que Inglaterra ennobleció"

El 31 de marzo de 1672 desembarcó el renombrado pirara Laurent Graff, conocido por Lorencillo, holandés de origen, en el barrio de San Román y puso fuego a dos fragatas más que en los astilleros se estaban construyendo con lo que se produjo pavoroso incendio a cuya luz "podía descubrirse a la escuadrilla de filibusteros surta en el puerto; pero las autoridades navales y militares de éste, desprovistas de buques de guerra, se limitaron a mantenerse a la defensiva y por su parte Lorencillo no se atrevió a atacar la plaza sino que volvió a embarcarse y a la mañana siguiente se echó mar afuera y apresó un buque campechano que venía de veracruz conduciendo valioso cargamento de mercancías y $120,000 en barras de plata, continuó su ruta hacia el poniente, amagó Tabasco y de vuelta saqueó e incendió el pueblo de Champotón.

La razón de que la guarnición de Campeche no hiciese nada contra Lorencillo fué la de que, en realidad, la plaza no contaba con elementos bastantes para tomar una ofensiva radical, pues de acuerdo con la visita mandada practicar en febrero del mismo año de 1672 por el Teniente General de la Provincia, se encontró que en Campeche sólo había once mosquetes vuejos, cuatro escopetas flamencas, cinco carabinas y veinticinco quintales de pólvora.

Juan David Nau: El verdadero nombre del Olonés era Juan David Nau. Cometió innumerables y famosas tropelias contra las colonias españolas de tierra firme. Al principio hizo dos o tres viajes en calidad de simple marinero pero se manejó tan bien y valiente, que luego mereció el favor y la estimación del Gobernador de la Isla de la Tortuga, el señor de la Place; tanto que este caballero le dió un barco del cual le hizo capitán con el propósito de que buscara fortuna.

En corto tiempo adquirió grandes riquezas. Con todo, sus crueldades con los españoles fueron de tal magnitud, que ellas le hicieron conocido a través de todas las indias occidentales. Por esta razón los españoles de la época del Olonés, siempre que eran atacados en el mar preferian morir o hundirse peleando antes que rendirse, pues ya sabían que en las manos del pirata no iban a encontrar piedad ni cuartel.

El principio de su desastre fué que en una terrible tormenta, perdió su barco en las costas de Campeche. Todos los hombres fueron salvados, pero, llegando a tierra, los españoles les persiguieron matando a la mayor parte, e hiriendo también al Olonés. No sabiendo éste como escapar, pensó en salvar su vida por medio de una estratagema: tomó varios puñados de arena y mezclándola con la sangre de sus propias heridas se embadurnó la cara y otras partes del cuerpo. Entonces, ocultándose con gran destreza entre los muertos, permaneció inmovil hasta que los españoles se marcharon del campo de la lucha. Ya que se habían ido, se retiró al bosque, vendó sus heridas y las cuidó hasta sanar y entonces se dirigió a la Ciudad de Campeche perfectamente disfrazado. En la ciudad habló con ciertos esclavos a los que prometió libertad en caso de que le obedecieran. Ellos aceptaron sus promesas y robándose de noche una canoa, se lanzaron al mar con el olonés.

Mientras los compañeros del pirata aprisionados por los españoles permanecían encerrados en sus calabozos, el Olonés se paseaba por las calles de la villa. A los prisioneros preguntábanles: ¨Qué pasó con su capitán? y ellos respondian: "está muerto". Y estas noticias alegraban infinitamente a los españoles ocasionando grandes demostraciones de júbilo. El olonés que asistía a los festejos por su muerte, se apresuró a escapar con los esclavos antes dichos, llegando sano y salvo a la Isla de la Tortuga, lugar de común refugio de toda clase de forbantes y semillero,por asi decirlo, de piratas. Tuvo una trágica y desventurada muerte: capturado por los indios del Darien, fué devorado por ellos, que practicaban la antropofagia.

Origen de la palabra filibustero y bucanero: A los piratas se les llamó también "filibusteros" o "bucaneros". Resulta curioso el origen de tales denominaciones. En el inicio de sus actividades en el mar de las antillas hacían uso para sus incursiones de unos botes ligeros, que se llemaban en inglés "fly boats", y en francés "flibots". De la corrupción de tales nombres derivó la palabra filibustero. Los piratas se dedicaban también a cazar el ganado salvaje que abundaba en sus islas. Para exportar la carne la secaban yla ahumaban en una especie de parrilla que en el idioma de los caribes se nombraba "bucán". Eligio Ancona afirma que de aquí les vino a los piratas el nombre de bucaneros.
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