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México, Sábado 25 de Octubre de 2014
 
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Señor de las Peñitas, Etla, Oaxaca

Siguiendo las leyendas y tradiciones en el Valle de Etla

Etiqueta: Pueblos y Rincones

Lugares que tienen una presencia humana desde la misma prehistoria. Es el caso del "Señor de las Peñitas", una inmensa piedra que desde tiempos inmemoriales has sido lugar de fe y de "pedimento" de cada uno de los habitantes.
Las más diversas muestras de fe se pueden apreciar en esta pequeña comunidad del Valle de Etla, donde con los primeros rayos de sol comienza la tradicional fiesta del quinto viernes de cuaresma.
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En la roca, hace muchos miles de años, cuando la piedra era solo barro, un ser humano dejó su huella y con el tiempo esta se petrificó. La leyenda cuenta que es la huella de Dios, que cuando hizo el mundo, se sentó a descansar en esta piedra y dejó su huella. Hoy se le ha hecho una pequeña verja y se le ha techado. Es un lugar donde la gente realiza sus "pedimentos" y es famoso por los milagros que concede a todos.

Mas tarde, durante el periodo Colonial, los españoles ponían capillas donde la presencia espiritual y la fe de los indígenas era inevitable a pesar de la negación y persecución que se hizo de las antiguas creencias. De esta manera se construyó una preciosa capilla sobre la piedra y al lado de la "zona arqueológica" y ahí se encuentra un Cristo llamado "El Señor de las Peñitas" que es muy milagroso.

En el lado oeste del claustro existe una placa, con la leyenda grabada: "Comenzóse y acabóse año 1636". Se considera esta fecha como terminación por la magnitud de dicha edificación así como el trabajo de labrado en la piedra cantera . El Padre Burgoa menciona que dicha edificación se debe a los Padres José Calderón y Alfonso Espinoza en el año de 1520.

El conjunto está integrado por el patio atrial, templo y convento; la mayor parte de ellos construidos a base de cantera verde.

El atrio presenta barda con dos accesos, y está acondicionado con jardines. Las fachadas principales del templo y el ex-convento están integradas en un sólo plano orientado al poniente.

La portada del templo es de dos cuerpos. Tiene acceso con arco de medio punto y ventana coral, a manera de hornacina; ambos flanqueados por intercolumnios de pilastras lisas. El remate es un frontón, con un reloj en su tímpano.

El interior es de una sola nave cubierta de bóveda de cañón corrido. En el presbiterio se encuentra un ciprés dorado que aloja la escultura del Señor de las Peñas.

El convento se ubica al lado sur del templo. El primer espacio que presenta es el portal de peregrinos, básicamente una galería compuesta por arcos de medio punto sobre columnas toscanas. El claustro es de dos niveles; el patio central está delimitado por arcadas de medio punto y los corredores están abovedados.

Como cada año, la festividad del Señor de las Peñas atrae el fervor religioso de propios y extraños.

Gentes venidas de todas partes del estado llegan hasta este templo del siglo XVI localizado en la población de Reyes Etla, en el lugar conocido como "La Peña".

En este sitio, desde hace mucho tiempo se ha venido adorando al Señor de las Peñas, la imagen de un Cristo que, cuentan los nativos, apareció en este pequeño montículo de cantera y que dejó como testimonio de su divinidad, la huella de su pie y una rodilla.

Para los fieles devotos el ritual comienza en una pequeña capilla edificada recientemente por la hermandad encargada del Cristo, ahí muy cerca del templo del Señor de las Peñas.

Largas filas se forman para pasar al interior y poder limpiar ahí su cuerpo con largas ramas de pirú y albácar, dicen, "para sanar cualquier dolencia".

Después de algunas oraciones, se reanuda el recorrido y se asciende hacia el templo principal; en el camino algunos creyentes forman con sus manos, piedra y madera, algunas figuras que se vuelven el pedimento al Señor de las Peñas.

Hasta el altar mayor culmina el peregrinar, la gente se persigna y se santigua, son breves minutos, pero profundos.

La celebración en el santuario del Señor de las Peñas es similar a la que se realiza en de Juquila y cada vez la atención de los feligreses es mas grande, por ello es que la intensión de las actuales autoridades es ofrecer la mejor cara a los feligreses, por ello todo lo que se recauda en esta celebración es canalizado a obras de beneficio del mismo templo.

"No vemos esta fiesta con signo de pesos, sino de solidaridad con la gente que llega hasta este lugar a ofrendar un poco de lo que tienen".

Aunque los alrededores del tiempo se ven infestados por el comercio informal, la festividad del Señor de las Peñas sigue siendo una tradición en el quinto viernes de Cuaresma.
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