El Triunfo, pueblo de Baja California Sur donde se estableció uno de los sitios mineros más antiguos de las Californias, se encuentra en proceso de rehabilitación y mejoramiento urbano con el fin de que se conserve como testimonio de la historia peninsular y un sitio de atractivo cultural. El proyecto se realizará en dos etapas, en la primera se restaurará la chimenea La Ramona, se repararán los hornos anexos a la chimenea mayor, además del acondicionamiento de senderos y puentes para uso peatonal.
En la segunda etapa se planea rehabilitar a las viejas casonas, rescatar la traza original, empedrar las calles, habilitar el camino real y construir el circuito turístico de los reales mineros que incluyen San Antonio, El Rosario y Santa Ana.
Localizado a escasos 45 KM de La Paz en Baja California Sur, encontramos un fabuloso e histórico lugar llamado El Triunfo.
Legado de un emporio del siglo XIX donde el tiempo parece detenerse cautivando a quien lo recorre al combinar ruinas arquitectónicas con una belleza natural sin igual.
En 1878, en la región de El Triunfo, se estableció la Compañía Minera El Progreso, con la finalidad de explotar los yacimientos de oro y plata encontrados en el territorio. El Progreso instaló más de 40 kilómetros de tiro y socavones, máquinas elevadoras, taladoras, compresoras de aire, calderas, y construyó una hacienda a beneficio; estableció además una maestranza, una herrería, una carpintería, una carrocería y una completa y moderna planta, capaz de extraer cuatrocientas toneladas de metal al día. Sus principales minas fueron conectadas por una red ferroviaria de 10 kilómetros de largo. Actualmente El Triunfo es una comunidad de 200 habitantes que aún conserva la historia de los pueblos mineros decimonónicos. En el proyecto de rehabilitación participan además del Centro INAH-Baja California Sur, el Gobierno del Estado y la comunidad.
La actividad minera atrajo a mucha gente de otros estados y del extranjero. Junto con obreros y técnicos, llegaron comerciantes y especialistas en los más diversos oficios. De ser una pequeña ranchería de no más de 200 vecinos, El Triunfo llegó a albergar en 1890 a 4 000 habitantes. El pueblo fue urbanizado, se instaló alumbrado en el jardín público, y las comunicaciones con La Paz se mejoraron a través de una línea telefónica y un camino carretero. Debido a que todo este desarrollo se sustentaba en la actividad minera, con el cese de labores de la compañía en 1912, como era de esperarse, El Triunfo dejó de ser económicamente importante y su población se redujo sustancialmente.
Un breve recorrido por las instalaciones mineras, que permanecen casi intactas, nos da una idea de la magnitud de esta operación. La chimenea principal, bautizada "La Ramona" en honor al santo del día de su inauguración, se erige dominante hasta una altura de 47 m, rodeada por una serie de canales y cámaras por los cuales circulaba el mineral y el cianuro empleado en el proceso de purificación. Esto constituía la denominada "hacienda de beneficio" del metal. A unos 300 m se yergue otra chimenea de sección cuadrangular, la cual fue la primera en construirse pero pasó a unos secundarios cuando se levantó "La Ramona".
El proceso de beneficio demandaba una gran cantidad de leña como combustible, y la empresa empleaba 350 mulas para acarrear dicho material desde los bosques circundantes. Alrededor de estas instalaciones se encuentran numerosos restos de maquinaria pesada, cuyos hierros oxidados contrastan con las paredes de ladrillo rojo. La construcción puede recorrerse en su totalidad; la vista desde el interior del horno y la chimenea es sobrecogedora.
Como la compañía explotaba varias minas de la región, instaló un sistema de ferrocarril angosto, del cual pueden encontrarse algunos restos. También se construyó un túnel de 3 km de largo, verdadera obra maestra de la ingeniería del siglo pasado. Este túnel constituía una recta perfecta, ya que desde un extremo de la mina era posible ver la luz en la boca de salida.
Desde los restos de lo que fueran depósitos de materiales y almacenes para servicio del personal, se tiene una vista dominante de la hacienda y del resto del pueblo. La luz del atardecer, reflejada en montañas y ladrillos, descubre facetas y colores de increíble belleza.
A través de la exposición interactiva Instrumentos de piedra de los antiguos californios, preparada por el Centro INAH-Baja California Sur, se dan a conocer los usos que los grupos indígenas daban a la piedra como la herramienta principal que les permitió subsistir en el medio árido de su entorno; con ella elaboraron diversos tipos de instrumentos con diferentes materiales y formas de tallado.
Los investigadores han encontrado que los instrumentos de piedra tenían implicaciones simbólicas relacionadas con la división sexual del trabajo dentro de las tribus, así como de las relaciones sociales que se establecían entre los diferentes grupos de la península, tanto al compartir las técnicas de fabricación como al establecer intercambios mercantiles.
Esta exposición muestra los resultados de importantes investigaciones realizadas, sobre todo en los últimos diez años, y se presenta en el marco del Segundo Festival de las Misiones de la Antigua Califiornia, programado para conmemorar el 104 aniversario de la fundación de la ciudad de Loreto. Su carácter interactivo permite a los visitantes manipular utensilios para analizarlos con mayor detenimiento, imitar sus formas de uso y relacionarse con herramientas a las que no se tiene acceso en la vida cotidiana.
Con el fin de evitar daños a los parajes naturales y sitios arqueológicos de la Sierra de San Francisco y de Guadalupe, en Baja California Sur, donde se encuentra uno de los vestigios arqueológicos más importantes del norte de México, el arte rupestre monumental, el Centro INAH del estado implementó un plan de manejo para controlar la afluencia de visitantes, el cual también permite que los habitantes de la región sean contratados como guías de turistas en las temporadas de mayor visita.
En este proyecto, el Centro INAH-Baja California Sur es el responsable de proporcionar la capacitación, control y apoyo técnico y legal a dichos guías, cuya labor se requiere entre los meses de octubre y abril, cuando se incrementa la afluencia de visitantes nacionales y extranjeros.