En la época prehispánica la población de San Martín llevó por nombre Huitzquilic, que proviene del náhuatl y quiere decir “Lugar de Cardos”. Fuentes históricas del siglo XVII ya mencionan a esta población como San Martín pero es en 1883 cuando adquiere la denominación actual de San Martín Hidalgo.
Existen varias versiones sobre el origen de San Martín Hidalgo; sin embargo, la más verosímil parece indicar que los grupos indígenas originales tenían el mismo origen que los de Ameca a juzgar por el estilo de las piezas arqueológicas encontradas y la “Relación de Ameca” de Antonio de Leyva (1579) que menciona a Huitzquilic.
A partir del año 1480, los purépechas fueron rechazados en Cocula, Amula y Zacoalco, no obstante un grupo de éstos se estableció en San Martín, llamado entonces Huitzquilic que proviene del náhuatl y quiere decir “lugar de Cardos”. Hacia el inicio del siglo XVI, los mexicas lograron extender sus dominios por casi toda Mesoamérica, y el occidente no fue la excepción, como lo muestra la gran cantidad de poblaciones jaliscienses que tienen nombre en náhuatl.
Por el territorio que ahora es San Martín pasó una tribu azteca, los tepenahuales, rumbo a Zacatula “Colima”, quedándose una parte de ésta aquí. Huitzquilic se formó con la unión de varias tribus que, al paso del tiempo, conformaron una sociedad de organización piramidal (cocas, purépechas y tepenahuales).
La vida de este pueblo fue sedentaria y tenía una base agrícola, sin duda los cultivos de maíz, la calabaza y el frijol eran los más practicados; su principal instrumento de labranza era la coa que fabricaban con madera de mezquite. Las creencias y prácticas religiosas estaban muy diversificadas. La hechicería o el nahualismo fue muy común en esta época, los brujos podían otorgar la salud o la enfermedad; la vida o la muerte; y convertían a las personas en animales o las volvían invisibles. Predominó el cacicazgo o señorío independiente, el cacique principal del pueblo fue Huitzingarit.
Cuando llegaron los españoles, hallaron una ranchería dispersa que se extendía, por el norte, hasta el Potrero de las Ánima; por el sur, hasta Los Chorros; al oriente, hasta un huerto y el actual barrio de La Cruz Verde y, al poniente, hasta la mitad del Potrero del Llano.
El cacique, jefe supremo del grupo, era Huitzingarit quien se entregó, incondicionalmente, con todo el pueblo, a los conquistadores cediéndole una porción de tierra en premio de su nobleza.
En el mapa de Ortelius (1579) ni en la pintura del Nuevo Reino de Galicia (mediados del siglo XVI) aparece Huitzquilic o San Martín, lo que puede significar que éste todavía no se conformaba como pueblo.
Fray Antonio Tello, en su “Crónica Miscelánea”, escrita a mediados del siglo XVII, habla de San Martín, sin mencionar “De la Cal”, como “[...] un arrabal, un barrio, aunque alejado de Cocula [...]”, lo que permite pensar que, todavía en aquellas fechas, San Martín apenas se estaba constituyendo como una comunidad y doctrina en forma, en torno de los franciscanos instalados en el convento de dicha población.
Su fecha de fundación, el 19 de febrero de 1540, es todavía muy dudosa así como igualmente dudosa la autenticidad del Título supuestamente firmado por el Rey Carlos V en Toledo, España, el 1º de febrero de 1540.
En efecto, algunas incongruencias históricas calificadas permiten decir que se trata de uno más de los documentos apócrifos que abundaron en aquella época para poder garantizar la propiedad de las tierras de los naturales protegiéndose de la sed acaparadora de los conquistadores que, a través de las mercedes reales, tenían ya repartidos, a su provecho, los valles de San Martín, Ameca, Cocula y Ahualulco.
El cacique fue bautizado con el nombre de Martín Santiago Huitzingarit y nombrado capitán militar y a su pueblo se le llamó San Martín, al que más tarde, se le agregó De la Cal, debido a la gran abundancia de este mineral en su extensión.
En 1823, ya se mencionaba al municipio libre de San Martín de la Cal con ayuntamiento, el decreto del 27 de marzo de 1824 lo confirma. Por decreto número 35 del 12 de septiembre de 1883, se le concedió el título de villa, denominándose en los sucesivo San Martín Hidalgo para recordar al Padre de la Patria.
Por decreto número 4773 del 4 de diciembre de 1941, se agrega al municipio el poblado de El Crucero y el terreno denominado “Potrero de la Virgen”, antes pertenecientes al municipio de Cocula.
Monumentos Históricos
* La Parroquia de San Martín de Tours data del siglo XIX. Al frente, se encuentra un atrio rectangular con rejas de hierro sostenidas por pilares que rematan en jarrón. La fachada tiene portada de dos cuerpos, el primero con acceso de arco de medio punto sobre jambas tabladas y arriba las enjutas decoradas con relieves de follaje, flanqueando el acceso, pares de columnas estriadas.
En el segundo cuerpo, se observa la ventana coral con arco de medio punto y, a los lados, columnas semejantes a las del primer cuerpo; remata la portada un frontón curvo. La torre izquierda es de dos cuerpos con remate de cupulín y linternilla. La torre derecha aloja el reloj y su remate es campaniforme. El interior tiene planta de cruz latina, bóveda de arista, cúpula de gajos oval y retablo principal neoclásico. La decoración exterior se debe al ilustre maestro sanmartinense Severo Gerónimo.
* La Capilla de La Conchita, data del siglo XVII, muestra su portada de cantera rosa con acceso de arco de medio punto sobre jambas tableadas y, a los lados, pilastras estriadas; arriba de la cornisa se observa una ventana coral rectangular flanqueada por columnas salomónicas de media muestra con capitel corintio. Remata un frontón curvo roto y cruz de cantera con relieves de flores y una corona. La torre es de dos cuerpos, el primero de ocho vanos, el segundo con cuatro y remate en forma piramidal. Fue el asiento del Hospital de Indios de Nuestra Señora de la Concepción y de la Cofradía que lo sostenía. En esta capilla se venera a San Martín Caballero o “de a caballo” según la tradición de los vecinos de la Comunidad Indígena de la localidad.
En San Martín Hidalgo, el Panteón Municipal ofrece una impresionante muestra de tumbas de la época porfiriana sobresaliendo el “Mausoleo” de 1880.
Los arcos tradicionales de la Plaza, la entrada del viejo cine cuya decoración también es obra de Severo Gerónimo y algunas casonas antiguas merecen ser apreciados con detenimiento.
El templo parroquial de Buenavista de Cañedo es seguramente una de las obras arquitectónicas más remarcables del occidente de Jalisco. Distinguida belleza artística ejecutada bajo los planos del famoso arquitecto Francisco Eduardo de Tresguerras. Dominan el conjunto arquitectónico los doce apóstoles, de tamaño natural, tallados en cantera, el portón de entrada al atrio, la majestuosidad y la elegancia de la construcción así como el enduelado de mezquite.
También son dignos de recomendarse a la atención de los visitantes de la región, la portada de la capilla antigua de las haciendas de La Labor de Medina y de San José Miravalle, la torre del templo del Tepehuaje de Morelos, clasificada Monumento Histórico (data del siglo XIX).
En el crucero de Santa María sobrevive un viejo puente ferrocarrilero que nunca estuvo en servicio, digno de admirarse en la sierra de “La Joya” en su abandonada y solitaria fortaleza porfiriana.